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Reproducimos
una entrevista realizada por la periodista argentina Andrea Rodríguez,
para la Agencia AP. Forma parte de diversas entrevistas realizadas en
Latinoamerica sobre el 50 aniversario de la revolución cubana y fueron
hechas en el mes de diciembre del 2008.
Andrea Rodríguez en corresponsal de Asociated Press en la Habana.
LOS 50 AÑOS DE LA REVOLUCION CUBANA. INFORME ESPECIAL DE ANDREA
RODRIGUEZ DESDE LA HABANA PARA AGENCIAS (AP)
En breve diálogo con el profesor Eduardo Bueno de la Universidad
Iberoamericana del DF en México, se abordaron los cincuenta años de la
revolución cubana desde la perspectiva de América Latina.
* La revolución cubana está a punto de cumplir 50 años, ¿Cuál crees que
ha sido el motivo de su duración, dado las presiones que Washington le
aplicó?
El factor principal ha sido el cambio cultural que se dio en Cuba con la
Revolución, sobre todo hasta mediados de los años ochenta. Este cambio
tuvo una base material social-económica basada en la ampliación de la
educación, la erradicación del analfabetismo, el logro de satisfactores
mínimos en salud y salubridad. Y todo ello fue acompañado con un
discurso y una práctica nacionalista,
antimperialista y solidaria que hicieron de Cuba, no sólo un destacado
actor político regional e internacional, sino una potencia cultural.
En los años sesenta, setenta y ochenta, Cuba fue la meca de las culturas
nacionales latinoamericanas tanto en la música, como en la literatura,
el ensayo, la poesía, la danza. Incluso en la difícil etapa del "período
especial", de los años noventa, al retomar el idealismo del Che
Guevara, la sociedad cubana pudo sostener en gran medida el ajuste por
su voluntarismo cultural.
Otro factor importante, y en gran medida determinante ha sido la figura
de Fidel Castro, quién supo galvanizar, manejar y en gran medida
transcender los problemas, los conflictos y las insuficiencias de la
revolución. Son tres generaciones de cubanos que le renovaron su
legitimidad, aunque en la última generación, esa legitimidad sea más
débil y fragmentada.
Fidel supo usar las presiones, ataques y campañas contra su régimen a su
favor, cohesionando a los cubanos frente a los factores externos. Cada
coyuntura crítica en el Caribe supo manejarla en función a los intereses
de Cuba. Ello aumentó la idea de su invencibilidad, o dicho en otros
términos, alimentó la idea que la razón histórica estaba de su parte.
*
Mirado desde América Latina, cuál cree que sea el legado de la
revolución cubana para la región? Y ¿Qué ejemplos ha dado a nuestros
países? ¿Hay algo rescatable de su experiencia socialista?
El principal legado de la revolución será confirmar en términos
históricos, que en condiciones de opresión, el pueblo tiene derecho a
rebelarse. Otro legado importante es el nacionalismo antiimperialista
(en la línea de Martí) como base para la autonomía y dignidad
nacionales. Y otro legado será el idealismo para transformar la
sociedad (en la línea del Che Guevara), la convicción que las utopías
son inspiradoras.
Fidel será recordado como revolucionario, pero sobre todo como un gran
político y estratega, con todas las virtudes y defectos que se le
reconocen.
La experiencia socialista será valorada como un gran acto de
voluntarismo, como un intento para acelerar los procesos históricos.
Pero lo cierto es que la experiencia socialista siempre tuvo una
limitación de fondo, típica de los regímenes de socialismo real, Cuba
nunca pudo alcanzar la revolución productiva y tecnológica, aunque
generó recursos humanos extraordinarios. Quizás sus éxitos en el
deporte, en sus misiones médicas y neurología y biotecnología sean mucho
más valorados, como resultado del esfuerzo individual de sus científicos
y deportistas, que lograron aprovechar las ventajas del sistema, que
como una política oficial y estratégica de su gobierno.
*Hace
algunos años el entonces presidente Fidel Castro dijo "adiós a las
armas" y reconoció que durante décadas había apoyado los movimientos
guerrilleros en América Latina --menos México--, esto ¿No empaña las
relaciones de la isla con los gobiernos de la región?
Las dictaduras militares y los regímenes autoritarios legitimaron la
insurgencia armada, como en Centroamérica. Más discutibles e
injustificadas son las acciones armadas insurgentes cuando se
desarrollaban procesos políticos democratizadores, como en el área
andina en los años sesenta.
Lo cierto es que la utopía Guevarista de transformar los Andes en una
enorme Sierra Maestra fracasó a todas luces. La Teoría del Foco no pudo
contra ejércitos nacionales. Es obvio que Cuba no hizo adecuados
diagnósticos de las condiciones políticas en Sudamérica para apoyar
procesos insurgentes. Y ello dañó sus relaciones con Gobiernos que
hubieran tenido una actitud más permeable con la Revolución Cubana.
Por otro lado, la influencia de Cuba en la izquierda insurreccional en
los años ochenta fue importante para buscar salidas negociadas al
conflicto centroamericano, lo mismo que en el conflicto Colombiano, por
lo tanto del aislamiento de los años sesenta y setenta, la diplomacia
política cubana evoluciona en los años ochenta y noventa hacia una
política que auspicia la negociación, la ayuda humanitaria y la
pacificación de los conflictos armados Latinoamericanos.
*Ahora que el carismático Fidel Castro no está en el poder, ¿Qué retos
tiene Cuba en lo inmediato y en el largo
plazo el nuevo presidente Raúl Castro?
Cuba tiene cuatro problemas a resolver en la era pos Fidel. El primero
se refiere a la evolución de su modelo económico actual a uno que
introduzca formas de mercado manteniendo la cohesión social, que eleve
los salarios, cree empleo productivo (Cuba tiene los recursos humanos
suficientes), que desburocratice la economía.
Y el segundo problema es el tema de la Democracia, un cambio político
progresivo que permita a los cubanos pasar de la Democracia de Masas
dirigida (como la definen), a una Democracia Directa de participación
electoral con un amplio pluralismo político e ideológico, que en su
primera etapa posiblemente, sea limitado por razones de seguridad, como
ha sido casi siempre en los procesos exitosos de democratización.
El tercer problema, es institucionalizar la relación con el exilio
económico en los EEUU, UE y México. Y el cuarto problema, urge una
renovación moral en el Estado y el desarrollo de un civismo que fue
fuerte en otras épocas de la revolución, pero que en la última década,
por la crisis, se desdibujó.
La estabilidad política en la isla durante la etapa pos Fidel dependerá
en gran medida, de la forma como se aborde y resuelvan estos
problemas.
*
¿Cual es la oportunidad que se abre ahora con la administración de Barak
Obama? ¿Crees que el nuevo presidente norteamericano será capaz de
"zafarse" de los muchos intereses que rodean al bloqueo?
Obama no conoce América Latina y le tomará cierto tiempo adentrarse en
los problemas de vecindad regional, su interés estará centrado en
resolver y superar la crisis financiera y económica en los EEUU. Por lo
tanto su política para América Latina y Cuba, en los dos próximos años
será inercial (un poco en el estilo de la etapa de Bill Clinton).
Superada esa coyuntura, podría darse una evolución en las relaciones
entre Cuba y EEUU que pasen por una superación del embargo, pero ello
implicará un conjunto de reclamos sobre propiedades en Cuba de
ciudadanos que ahora son norteamericanos, y que también requiere por
parte de las autoridades cubanas algún tipo de respuesta o planteamiento
alternativo, que la pura negación del problema.
Un momento interesante será el cierre de la cárcel de Guantánamo, que
Cuba puede aprovechar para volver a reivindicar su soberanía sobre esa
parte de su territorio. En tanto esto se produce, hay una serie de vías
alternativas que se usan –incluso ahora- para el comercio entre Cuba y
EEUU, que deben seguir desarrollándose.
Lo interesante será el comportamiento del denominado exilio político en
Miami, lo más probable es que mantengan su estrategia de confrontación y
suma cero. Y el Gobierno de Obama debe tener una política frente a eso.
El sólo hecho que ningún representante de esa comunidad radical de
extrema derecha esté en su gobierno ya es un avance, que permite mejores
condiciones en la relación no sólo de Cuba con los EEUU, sino también de
El Salvador, Venezuela, Bolivia, pues en Miami se ha concentrado la
extrema derecha regional que descaradamente ha usado su influencia en el
Partido Republicano para intervenir en procesos electorales ajenos y
boicotear a los gobiernos que tienen una línea ideológica diferente.
*¿Algo
más que desee agregar?
La revolución está ligada a la figura de Fidel, el cual seguirá
generando controversia en las próximas décadas, pero como toda
revolución que se institucionaliza, termina envejeciendo y
anquilosándose. La revolución cubana, impulsada por grandes hombres y
mujeres no ha podido escapar a este fin.
Pero me resisto a pensar que todo fue una locura o una gran
equivocación, la revolución y su generosidad, su internacionalismo y su
solidaridad con los más pobres y explotados, su simbolismo y resistencia
frente a la maquinaria económica y cultural del capitalismo, quedará
como un momento estelar en la historia de las luchas por la liberación
del ser humano.
Pero siempre habré de considerar que el momento que tuvo Fidel para
transformar el socialismo real dependiente y autoritario de la isla, en
un socialismo con libertades y prosperidad, fue el momento en que se
disolvió la URSS y la democratización latinoamericana estaba en proceso
de consolidación. Y creo que una generación de cubanos, la última, la
pragmática y desobediente, será muy dura en su valoración de esta etapa.
*Gracias
por sus respuestas, profesor Bueno
A ti Andrea, por la entrevista.
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Eduardo Bueno es
Sociólogo y Politólogo egresado de la
Universidad Complutense de Madrid. Master en Estudios del Desarrollo por la misma
universidad. Doctor en Estudios Latinoamericanos por la UNAM. Actualmente es profesor de
la Universidad Iberoamericana del DF, La Universidad Anahuac y la UDLA sede México
DF. Es investigador del Centro de Estudios Latinoamericanos de la UNAM.


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